jueves, 26 de mayo de 2016

El viaje hacia tus anhelos



Descubrir lo que te mueve y caminar hacia allá… todo comienza con el primer paso.

¡La vida está para vivirla! Cómo vivirla, es una decisión personal.
Vivir creciendo, también es una decisión personal.
Y cómo crecer, es otra decisión.

En resumen, estás ante la oportunidad de tomar nuevas decisiones, todas personales.

La pregunta es: ¿cuánto tiempo te das para tomar estas decisiones?
Mi invitación es a que te des el espacio para detenerte. Para estar contigo, para descubrir -o reafirmar- ese anhelo que mueve tus decisiones.

Hay muchas formas de darte ese espacio: sentado en una plaza, mirando el atardecer (o amanecer), una buena conversación con amigos, una taza de té o café en la cafetería del barrio, el silencio breve antes de dormir.

Detenerse, para observarse. Encontrarse. Maravillarse.

Es un camino que no necesitas caminar solo. Déjame acompañarte.
Permíteme ser tu espejo, donde te mires y veas quién eres, y quién quieres ser.  En el que veas tus avances, tu vida, tus pasos, se reflejen tus éxitos y fracasos, tus alegrías y tus frustraciones.

Re-conocer tu propia historia, esta historia que te permite ser más que la historia. Ser  actor y artífice de tus propias decisiones.

Permíteme acompañarte en el planear de los pasos que darás. Celebrar tus decisiones, celebrar tu andar, celebrar tu vida.

El camino hacia tu anhelo se inició hace tiempo, en lo profundo de tu ser. Permíteme ayudarte a hacerlo consciente.
Ayudarte a darte esos espacios. A proyectar el camino al que te llevarán tus decisiones.


El primer paso, es la primera decisión, la de decir: ahora me toca a mí.  ¿Cómo volver a conquistar ese tiempo que tuvimos en la infancia para detenernos y sorprendernos?

Con la decisión en el ahora. “Ahora quiero caminar, ahora es mi turno. Para llegar a ser la mejor versión de mi mismo”. Más allá de los éxitos profesionales, académicos, familiares. Ser la mejor versión de ti mismo, siendo lo que en verdad quieres ser: “simplemente tú”.

Cuando te reencantas contigo, cuando te descubres y redescubres, aflora ese anhelo profundo. 
Aflora esa esencia, ese ser, que es tu gran virtud, que es tu don, lo que vienes a cultivar y a aportar en tu vida y de quienes te rodean.
De sentir, al final del día, la paz que trae consigo el “ser quien soy”.
La paz que te da el “estoy tranquilo con lo que he vivido”… cada día. En el hoy.
La paz que te da el no ser perfecto.  Que te da el ser auténtico.
Pues al final del día, es sólo eso lo que se nos pide: ser.

Que maravilloso es poder volver cada cierto tiempo a reflejarnos, aceptarnos, comprender que nuestra historia, con altos y bajos, nos hace íntegros.
Y que cada día, podamos tomar una nueva decisión.
Sólo necesitamos escucharnos, vernos, encontrarnos.

¿Parece fácil? ¡Lo es! Pero vaya que a veces cuesta… dar el primer paso, tomar la primera decisión.

Y en cada etapa de la vida, volver a preguntarnos lo que queremos ser cuando grandes… lo que queremos ser hoy.
Ser “grandes” para recordar lo que fuimos de niños. O antes de ser niños. Recordar lo que somos y cuál es nuestra estrella.  Estrella que es nuestro anhelo.
Estrella que está -sí- más cerca de lo que creemos… pues está en nosotros mismos.

Date espacio, date tiempo. Lo mereces. En cada etapa de tu vida. Tú te lo mereces. Tú te mereces ser tú. ¡Celébrate a ti mismo!  Regálate tu espacio -tan personal-.

Solo detente un momento, mírate, y celébrate. Eres una persona grandiosa, por el simple hecho de ser tú mismo.


Y así, cada día puedes volver a maravillarte. Cada pequeño paso, cada pequeña decisión: s tu gran decisión. Es tu vida. Vívela. Compártela. Disfrútala.  Vive tu proceso… y déjame acompañarte.

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